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| Toda
aparición de una revista literaria implica un optimismo feroz por parte
de aquellos que la publican. Alacrán
Azul se adhiere con firmeza a esa tradición centenaria. Proclamamos nuestro optimismo en un gran alarido poético
sobre las realidades del mundo.
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EXORDIO
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| Mi
primer encuentro con Lydia Cabrera tuvo lugar en el lobby de un hotel
neoyorkino, mientras las nieves de enero azotaban las calles.
Venía de París, donde había sido invitada de honor a un congreso
de antropólogos celebrado en esa ciudad.
Iba rumbo a Miami; habita allí desde el año 1960 en que salió de
Cuba.
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Vislumbración
de Lydia CABRERA
José A. Arcocha
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| Jicotea
quería volar.
En una esterilla de sol, miraba al cielo desde el patio oloroso a
hierbabuena y albahaca, mientras su moana torombola refunfuñaba y barría
más que escoba nueva de palmiche, sacudía sus muleles y, a grandes
chorros de plata, baldeaba el suelo. |
El
vuelo de Jicotea
Lydia Cabrera
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Esta
entrevista con el autor de Tres Tristes Tigres fue hecha por el periodista
Kjell A. Johansson para el diario sueco “Expressen”, donde apareció
publicada el verano de 1969. Alacrán
Azul obtuvo de GCI el texto original (inédito) en español, que a
continuación reproducimos.
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Una
entrevista con Cabrera Infante
Kjell A. Johansson
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“…
El fragmento de novela que les envío es el final de Tres Tristes Tigres,
que nunca incluí en el libro porque había demasiado simetría ya para añadir
esa parodia.
Por casualidad hace poco que me llegaron unos baúles dejados en
Bruselas que tenían muchas notas y fragmentos míos..."
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Meta-Final
Guillermo Cabrera Infante
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CALVERT
CASEY IN
MEMORIAM
Fernando Palenzuela
CALVERT
CASEY (1923 – 1969)
Natalio
Galán
A
CALVERT CASEY
Alberto Baeza
Flores
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Calvert Casey in Memoriam
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Desde
el primer domingo que lo vi me pareció una mula de monosabio, con sus
tirantes de terciopelo pespuntados con filamentos de oro, sus sortijas con
pedrerías de colores en todos los dedos y su trenza de cascabeles,
trepado sobre una mesa en el puerto de Santa María del Darién, entre los
frascos de específicos y las yerbas de consuelo que él mismo preparaba y
vendía a grito herido por los pueblos del Caribe
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Blacamán
el Bueno, vendedor de milagros
Gabriel García Márquez
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POEMAS
Ben-Ami Fihman
LIBERTAD
COLOR DE HOMBRE
Fernando Palenzuela
LOS
LIMITES DEL SILENCIO
José Antonio Arcocha
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Poemas
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Donají
no quiso visitar al gordo en el hospital.
Pensó que íbamos a presenciar el momento en que los cirujanos
vaciarían de grasa el montgolfiérico cuerpazo, o que Sarro estaría
erizado de sanguijuelas, o sumergido en disolventes, o alimentado por
lavativas, envuelto en gasas y desinfectantes o algo peor.
Y la verdad es que yo, para alarma de Lalka, creía lo mismo, pues
soñé que tratamientos así eran adecuados para acelerar la recuperación
de paralíticos.
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Obsesivos
días circulares
Gustavo Saínz
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De
todos los indicios, aquel de la palabra señalaba, con más certeza, el
embarazo de la nueva tendencia.
Había otras señales —que no sólo por un gesto se define el
bailarín— apuntando como la fermentación se apropiaba nuevos giros.
La dramatización sobresalía entre las señales, hacía sus más
insistentes demostraciones.
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Barroco
termina
con B
Natalio Galán
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todo
está comenzando, todo ha comenzado ya, todo está por comenzar; nunca se
sabrá hasta el fin de los días de eroticismo inmitigable, nunca se podrá
tener la certeza de nada hasta quizá después haber finalizado el proceso
indicado por la trayectoria de los planetas.
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Actitudes
no verbales
Constantino Manuel Torres
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Comencemos
por los superlativos: El mundo alucinante es, junto a Tres tristes tigres,
Paradiso, Cien años de soledad y Rayuela una de las cumbres de lo que se
ha dado en llamar la nueva novela latinoamericana.
Esta novela, escrita en 1966 cuando el autor tenía apenas 23 años,
constituye un fenómeno de precocidad literaria sólo comparable con
Rimbaud escribiendo a los 19 su Temporada en el infierno o al
misterioso Conde de Lautreamont que finalizó Los Cantos de Maldoror
a los 24.
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El
mundo alucinante de Reinaldo Arenas
José A. Arcocha
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El
título de estas notas quizá sorprenda a muchas personas, entre ellas al
propio Mijares, ya que su nombre pertenece a la historia de la pintura
cubana y no a la de su literatura.
A primera vista este último encasillamiento
parece justo, si nos atenemos a que la mano serpentina de Mijares
nunca ha escrito un verso.
¿Por qué, entonces, el nombre de poeta asociado a su persona?
Expliquémosnos.
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El
poeta Mijares
J.A.A. y F.P.
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Desde
hace poco más de un año, vienen haciéndose notables, ciertos signos que
bien podrían considerarse alarmantes, con respecto a la evolución de la
así llamada “Nueva Narrativa Latino-Americana”.
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Cronología
de un derrumbe: Cortázar y Fuentes
Claudio B. Charosky
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